Hace unas semanas el gigante de Mountain View develó su nueva línea de buques insignia: el Pixel y el Pixel XL. Esto implicó la muerte de la línea Nexus que tantos acólitos tenía, incluyéndome. Claro, esto va más allá de un mero cambio de nombre, es un cambio de filosofía.
Ya no se trata de un buque insignia con algunos sacrificios para tener un precio accesible, una experiencia de Android y actualizaciones directas de Google. Ahora son equipos de tope de gama, con precios Premium, una experiencia Andorid pura, pero optimizada con una interface propia y, esto sí se mantiene, actualizaciones directas de Google.
