“El petróleo se va a acabar” solíamos escuchar de expertos, como
Kenneth S. Deffeyes y Matthew Simmons, cuando proyectaban el agotamiento de los
yacimientos disponibles en ese momento. Pues, así como la edad de piedra no se
acabó por falta de piedras, la era petrolera está llegando a su fin… y no por
falta de petróleo. La consecuencia directa de la década pasada, con un barril
por encima de los $100, fue que se hizo rentable el desarrollo de un abanico de
tecnologías, dentro y fuera de la industria petrolera, que empiezan a generar
ese cambio en el paradigma de la generación de energía.
