A finales del año pasado un buen amigo en
los Estados Unidos me comentó sobre un LG G4, casi nuevo, que tenía agarrando
polvo en una gaveta de su escritorio. Lo usó poco porque había caído en lo que
llaman un “Bootloop”, es decir, el dispositivo entraba en la pantalla de inicio
y, cuando iba a avanzar, volvía al principio una y otra vez hasta agotarse la
batería. “Te lo voy a hacer llegar” dijo “si lo logras resucitar, es tuyo” y
así nació lo que hoy llamamos el Proyecto Lázaro.